Beatriz Giovanna Ramírez en Pincelada rosa

sábado, 16 de julio de 2011

Antonio Arroyo Silva: “La poesía es un animal vivo…”

Beatriz Giovanna Ramírez | El poeta devuelve simplemente algo que le pertenece a toda la humanidad. La poesía en principio es un ser vivo, al menos debería estarlo, porque caso contrario no  habría poesía, sino ruido y poco más. 
Antonio Arroyo Silva (Santa Cruz de La Palma, Canarias, 1957). Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de la Laguna y profesor de Lengua y Literatura Castellana. Ha sido colaborador de revistas en papel, como ArtymañaLa Menstrua Alba (de Canarias), Zurgai (de Bilbao) y de revistas digitales como la de la Sociedad de Escritores de Chile,Cinosargo, la Antología de Poesía Poetas para el Siglo XXI y Poesía Solidaria  de Fernando Sabido y en Letras Salvajes de Puerto Rico. Colaborador de la prensa local, sobre todo en Diario de Avisos y La Laguna Mensual
Ha publicado tres libros de poemas: Las metamorfosis (Revista Azul,Cabildo Insular de La Palma, 1991), Esquina Paradise (El Vigía Editora, 2008) y Caballo de la luz (El Vigía Editora, 2010). Ha participado en la antología de prosa poética Pincelada de relatospublicado en la editorial Bubok en Barcelona por el grupo Órbita Literaria. También en Bubok, Un libro por Haitíeditado por Teresa Delgado. En preparación, Antología de Miguel Hernándezen la editorial Lápiz-cero, con motivo de la celebración del centenario del poeta Miguel Hernández. En preparación tiene los siguientes poemarios: SymphoniaMarzoFila CeroPoética de Esther Hughes y Casi luz. Actualmente es vocal de la Asociación Canaria de  Escritores. Administra el blog Esquina Paradise. 
—“La poesía es un animal vivo, pero no un animal doméstico. No un burrito de carga esperando el látigo del amo. Por eso sus palabras se asfixian cuando las ponemos en la jaula de los significados comunes y no la dejamos avanzar…” ¿Qué opina, Antonio? 
—Esta afirmación la hice con motivo del “Encuentro Internacional 3 Orillas” que se celebró en el año 2009 en Santa Cruz de Tenerife. Previamente mis amigos de la Sociedad de Escritores de Chile lo publicaron en su blog. Hay mucho santón en la poesía, y me refiero a los casos que sé y a que todos los poetas caemos en esa tentación. Yo, en principio, no veo la poesía como un hecho espiritual, al menos no veo al poeta como a alguien predicando ante las multitudes, como un sumo sacerdote en nombre de no sé qué religiones o credos. El poeta devuelve simplemente algo que le pertenece a toda la humanidad. La poesía en principio es un ser vivo, al menos debería estarlo, porque caso contrario no  habría poesía, sino ruido y poco más. Repito, un ser vivo, pues es texto, palabra y voz que se corresponde con cuerpo, hálito y sentido. El significado es una abstracción y el sentido algo próximo, concreto. No podemos domesticar a la poesía, no podemos diseccionar al gorrión porque su canto es bello: moriría sin más. La poesía ha de ser libre de la misma manera que las personas. Con ello no quiero decir que estoy en contra de la crítica, sino contra ese tipo de crítica de bisturí. 
Hace mucho tiempo publiqué un poemario en la revista Azul titulado  “Metamorfosis”Me sentí satisfecho a la par que fue muy bien acogido por un crítico canario afincado en Madrid. Después seguí escribiendo sin darme cuenta que estaba usando la misma fórmula que yo mismo había hallado y que ésta no me servía ya. Así que, cuando fui consciente de que quería domesticar mi propia poesía, paré hasta hace unos años. Como dice el poeta José Carlos Cataño: “vivir, ver, escribir”. Entiéndase que cada uno de los sentidos tiene un ojo para este ver. Cuando la poesía entra en ti es algo más que pensamiento, es energía que no te abandona. 
¿Cuáles serían esas reglas no escritas que se deben seguir para domesticar la poesía, la propia, y liberarla? 
—La mejor y única regla no escrita para “domesticar” la propia poesía, es dejándose domesticar por ella misma. Decía el poeta recientemente fallecido Carlos Edmundo de Ory que un poema es la suma de conocimiento y singularidad. La vida del poeta es fundamental en el poema, siempre y cuando éste encuentre su habitación o su espacio dentro del poema. Digo “siempre y cuando” porque la verdadera poesía trasciende los límites del yo del poeta. Si esto no ocurriera, la otra parte, el lector, no podría comulgar con la poesía y el poema perdería aire, atmósfera, se desinflaría como un globo. Lo mismo que el amor cuando no es verdadero: mucha pirotecnia, total para que al final se vacíe y se quede en nada. 
Es bueno saber la preceptiva literaria, la historia de la literatura, los movimientos… pero el poeta debe interiorizar aquello que significa su camino a seguir. Si un escritor se basara sólo en esas reglas para desarrollar su escritura no avanzaría para nada, se quedaría en un simple ejercicio. Debe ir a esos poetas que de alguna manera le llaman e interiorizarlos, de manera que sea un diálogo constante con ellos, hasta el punto de descubrir su propia respiración. 
¿Cuándo uno se convierte en escritor? ¿Cuándo deja de escribir como un simple desahogo o como un hobbie? ¿Cuándo comunicamos a través de otros autores que hemos leído y que su presencia habita en nuestra palabra? ¿Cuándo se deja la academia y la teoría y nos arriesgamos a escribir en la calle, como usted lo dice, o con la publicación de un libro? 
—Muchas preguntas seguidas o camino, quizás, hacia ésas dos últimas. Desde luego, para mí no es condición indispensable para ser escritor haber publicado muchos libros o haber sido best seller. Siempre he estado en contra de la mercadotecnia de la literatura, cuanto más en lo que a poesía se refiere. 
La escritura comenzó a ser, digamos, un hobbie para mí cuando tenía 14 años, como le pasa a todas las personas cuando empiezan a descubrir el mundo, el amor y el dolor. Entonces llegan esas primeras lecturas de Espronceda, Bécquer y Rubén Darío como una resonancia de ese interior juvenil. Sientes el ímpetu de la emulación, como una afición. Después viene una etapa crucial en que o lo dejas o sigues. Lo dejas porque eres consciente de que ya no es un entretenimiento, o una  distracción más o menos mística, incluso sensual, y, en este caso, eres incapaz de encontrar tu propia voz. Sigues con ello, por eso mismo, por la voz propia aunque renqueante aún y porque ya intuyes que la poesía es un ejercicio de humildad, como ha de ser todo acto comunicativo. Ya sé que no todo es humildad en la poesía, incluso hay quienes dicen que nuestro oficio y ejercicio son de los que más suelen asomarse a esa diablilla llamada Soberbia. No digo que no sea así, porque de todo hay. Lo cierto es que se confunde el hecho de querer llevar la poesía propia ante los lectores (que para mí ya es una opción humilde) con la persona que es así o es asá. Digo humildad no en un sentido cristiano, sino me refiero a lo que dice T.S. Eliot en sus Cuartetos, más o menos que la humildad es el máximo conocimiento al que puede llegar el ser humano, pues no tiene límites. Y, aparte (con ello respondo a tu tercera pregunta) dice T.S. Eliot: …Nadie me hable/ de la sabiduría de los viejos, sino de su locura,/ su miedo al miedo y al delirio, su miedo a la posesión,/ a ser de otro, de otros o de Dios (East Coker, CC). Es decir, hay que ir ya no a las influencias, sino a las consecuencias de haber leído a esos autores. El ir más allá, pues así lo pide la misma expresión poética. Por cierto, no creo en esa sentencia que dice: “todo está dicho bajo el sol”. Esta singularidad de la que hablo me lleva al convencimiento de que todo está por decir, por pronunciarlo como por primera vez. 
Siempre me ha parecido excluyente mencionar “poesía canaria”, (perdón por este parecer y más por esta pregunta que podría ser muy obvia, pero que realmente no lo es tanto), ¿por qué se marca esa diferencia? ¿Es diferente ser un poeta español “nacido en la península” a ser un “poeta canario” o quizá un “poeta de Melilla”? 
—Perdonada, y aprecio muchísimo tu parecer. Efectivamente, es complicada la respuesta. Yo no hablo de poesía canaria, sino poesía de Canarias, lo que es lo mismo que decir “producida” en Canarias. Y te digo más: a mí incluso me parece excluyente “poesía española,” “poesía hispanoamericana.” Creo que todos tenemos una patria común que es nuestra lengua española, y lo digo en el mismo sentido que los italianos ya no llaman toscano a la suya, por ejemplo. 
En nuestro ámbito de Canarias hay de todo, como ocurre, imagino, en todas las comunidades autónomas del Estado Español. Está ese valorar “lo nuestro” de una manera bastante desproporcionada en detrimento de “lo de los demás.” Digo “desproporcionado” porque a su vez hay desvalorización de algo que también forma parte de nosotros. Está también la postura contraria de negar nuestra realidad sociocultural. De hecho hay gente “de aquí” que parecen “más gente de allá” que los de allá mismo, ¿entiendes? Ni lo uno ni lo otro. 
Puedo decir que la poesía que se escribe en Canarias históricamente sí que ha tenido diferencias respecto a la peninsular. Unas diferencias que no son excluyentes sino que enriquecen el total. Lo mismo, supongo, habrá ocurrido con la poesía del País Vasco, Andalucía y Melilla, pongamos por caso. Lo que ocurre es que en Canarias la poesía tiene una singularidad que la hermana más con las poéticas hispanoamericanas, sobre todo de Las Antillas, Venezuela… 
Aparte de esto, las Islas Canarias han sido lugar de paso por cuestiones sobre todo comerciales. Y zona de aislamiento respecto Madrid. Hay un elemento flamenco que vino con la conquista; uno italiano, que eran los mejores constructores de zonas fortificadas contra los piratas; otro inglés, que se asentó aquí por el comercio y el transporte marítimo. Y con ellos vino su cultura. Por supuesto, también están los sustratos norteafricanos y los aborígenes, cuyas endechas hicieron las delicias de los estudiosos de la RAE. Muchas cosas han quedado en la idiosincrasia popular, también en la literatura.  Esta mezcla, este mestizaje, hace que el escritor de Canarias vea la realidad de una manera diferenciada del resto; Pero, repito, sin ningún ánimo comparativo excluyente. De hecho, políticamente hablando, ni los escritores más nacionalistas de Canarias niegan este componente hispánico tan importante. Ni siquiera lo negó Martí en su momento. 
“Parece mentira, podemos creerlo, nuestra singularidad es la que le ha dado vitalidad a ese centro que de alguna manera nos ha mantenido aislados. Y nuestra singularidad no sólo es ese mar que llevamos siempre en una cajita de cartón a cualquier lado del mundo al que viajemos, nuestra singularidad es también nuestra manera tan especial de asombrarnos ante lo que vemos.” ¿Cree que su singularidad le permite escribir como “ese soy yo”, en esa “tierra extranjera interior”, como diría Freud, en la que también se encuentran enhebradas otras subjetividades? ¿Cuáles son los temas que guarda en la cajita de cartón y de los que escribe? 
—Una gran cajita de cartón que llevamos sin complejos a Madrid o a donde sea. Con esa alusión hago también referencia al mar, a nuestra condición de insulares. El mar que es lo que nos ha mantenido aislados es lo que nos permite comunicarnos singularmente con los demás. El mar que quita y devuelve. “Ese soy yo”, esa seña de identidad, nos da la sed de conocimiento y, por tanto, el ansia de relacionarnos con cualquier parte del mundo. Cuando veas a una persona en cualquier aeropuerto del mundo con una caja de cartón, es palmero. Es cierto. Y ahí no se lleva ropa, libros u otros enseres, sino  todas las cosas sabrosas que elaboran nuestras madres, abuelas o tías, y nos cargan con ellas con todo su cariño siempre que viajamos. Supongo que es un hecho universal, pero en nuestro caso, ahí va…en una caja de cartón. Y dentro de ella todos los recuerdos de la infancia y la juventud. Esa dulzura es algo esencial. 
No es que por ser canario se vayan a tratar otros temas. Como decía antes, los temas siempre han sido los mismos. Toda literatura parte no de una certeza, sino de un asombro. En la manera de asombro está la singularidad de cada persona, pueblo, isla, estado. 
Hablando de mis temas. En mi cajita de cartón llevo una incertidumbre sobre la vida, la manera de escritura que me define (esa que ya dije), la memoria o más bien el roce de la memoria personal y colectiva, y todos los seres humanos que, a pesar de la potencialidad de su pensamiento, no ha evolucionado en cuanto a sus hábitos primigenios, sino, al contrario, ha involucionado a pesar de tanta tecnología. Y a todo ello le añado mi sentido de las cosas que me viene de este entorno donde vivo. 
Hay un sentido, una acción permanente, que se lee en general en lo que escribe, la amistad. Entre la lista larga de amigos poetas que tiene, ¿cuál o cuáles de ellos considera que le ha aportado o influenciado en su escritura?  
—Desde luego que la hay, para mí la poesía ha de unir a las personas, más que separarlas. Así desde el momento que escribo un poema lo comparto con los amigos poetas. Nunca les pido que hagan valoración alguna porque no me interesa que me digan “tu poesía ilustra mi alma” o “qué buen poeta eres”. La poesía que yo escribo necesita respirar con aire humano y ser respirada por los demás, incluso antes de ser editada. En lo referente a “los demás” la experiencia me dice que deben ser verdaderos amigos y no socios, societarios, etc. En Canarias tengo amigos y amigas como María Gutiérrez, Olga Luis Rivero con los que comparto de la manera que te dije. También está el caso de aquella reunión el año pasado en torno a Miguel Hernández, que me ha animado y marcado el rumbo de mi poesía. Pero un caso muy especial es mi relación con los poetas chilenos. Para mí Leo Lobos es un amigo y hermano, y, de hecho, nos hemos adoptado mutuamente. También están los poetas Christian González Díaz, Francisco Véjar, Jaime Huenún y muchos más. Pero Leo Lobos y éste que escribe hemos compartido algo más que poesía y entusiasmo. Ahí están las alegrías y tristezas, los consejos mutuos, y, en resumen, esa empatía que une verdaderamente a las personas, por encima de las fronteras de lo virtual. Esto para mí ha sido, es y será muy importante. 
Todo esto ha influido en mi forma de escribir poesía, y me hace ser consecuente en mi vida con todo lo que me rodea. 

sábado, 2 de julio de 2011

Francisco Picón: “La poesía está más viva que nunca”


Especial para Media Isla. © Copyright

Beatriz Giovanna Ramírez | “La poesía está en las miradas, en las caricias, en los gestos, en los momentos más, aparentemente, insignificantes”.
 Francisco J. Picón Caro (Madrid, 1964), técnico Especialista en Animación Socio-Cultural y funcionario del Servicio de Instalaciones Deportivas del Excelentísimo Ayuntamiento de la Ciudad de Zaragoza desde al año 1993. Casado con Paqui Tamerón con la que tiene un hijo, Alejandro,  y con dos hijas de anteriores relaciones, Lorena y Nerea. Presidente del Club Social de Empleados Municipales del Ayuntamiento de Zaragoza, CSEM. Director de la Revista “Círculo” del CSEM, hasta su cierre. Coordinador Editorial de la Revista “Y Latina” de la Asociación de Escritores Noveles, de la que fue Vicepresidente, hasta su desaparición. Ha publicado: Desde mi i…marginación (Egido Editorial, 2003), Con la vida a cuestas (Quadrivium, 2009), Alambique de vestigios (Quadrivium, 2011). Ha participado como co-autor en Imágenes de Aragón (Egido Editorial, 2004)  Acompáñanos (Egido Editorial, 2005). Ha colaborado con un poema en el libro solidario por Haití:Escrito sobre la arena, Genoveva Rodea (Quadrivium, 2010). Ha prologado el poemario El sexo: de boca en bocade la poeta mallorquina Mayte Albores. Ha prologado el poemario La memoria de tu olvido del poeta sevillano Rafael Mérida. Ha prologado el poemario En carne viva del poeta tarraconense Amando Lacueva. Elabora su propio blog Con la vida a cuestas. Participa en tertulias, presentaciones y múltiples actividades literarias. Socio activo del proyecto “Bubisher, escritores por el Sahara”, con quien en octubre de 2011 impartirá talleres de poesía en Smara. Miembro de la plataforma de escritores “Plataforma Siglo XXI”. Miembro de la Asociación Aragonesa de Escritores en la que, en otras actividades, es Vocal de Publicaciones, coordina, junto a la poeta Luisa Miñana, su página Web y forma parte de la Comisión de Ciclos. 
¿Qué es la poesía para Fran Picón? 
—Poesía es una forma de entender la vida, una actitud ante la vida. La poesía va más allá de escribir versos más o menos buenos, es una forma de percibir la realidad, de afrontarla, de acometer cada instante. La poesía está en las miradas, en las caricias, en los gestos, en los momentos más, aparentemente, insignificantes. Yo creo que con la poesía pasa como decía Miguel Ángel que pasaba con la escultura. Él decía que la escultura ya estaba en la piedra, que se limitaba a quitar lo que sobraba. Yo creo que la poesía ya está en un folio en blanco y que el poeta se limita a dejarla fluir. Ese es el talento del poeta y ese talento nace de su forma de ver la vida… 
¿Cómo distingue un poema malo de uno bueno? ¿Qué criterio estético y literario seguiría? 
—Esa es una pregunta complicada. Se podría plantear desde un punto de vista técnico y estético del lenguaje, de su trabajo, de su rima, métrica o cadencia, y esta forma de análisis tendría más que ver con puristas, filólogos o literatos. Otra forma de plantearlo es el hablar de un poema bueno o malo  en función de su impacto emocional en el lector. Un poema capaz de hacer sentir, de provocar una reacción emotiva, reflexiva, siempre será un buen poema, independientemente de que lo que transmita sea más o menos positivo. Yo, como enamorado de la poesía, tengo la suerte de disfrutar de ambas formas de entender la calidad poética. Admiro un poema bien trabajado técnica y estéticamente, de la misma manera que soy capaz de disfrutar con un poema que sea más emotivo, más impactante. 
Yo creo que la poesía es un arte que requiere de un talento natural, que se desarrolla y evoluciona con el trabajo. Creo que el poema surge de una forma natural y, una vez “parido” hay que dejarlo reposar para, en posteriores lecturas, darle el trabajo y desarrollo más técnico o estético. 
En estos años como poeta, ¿qué es lo importante que ha aprendido? 
—En estos años, sobre todo he aprendido a entender la poesía de una forma mucho más abierta. A estar receptivo a tendencias, estilos, innovaciones con un talante abierto y sin prejuicios. He aprendido a disfrutar de los compañeros poetas, del público de poesía, a disfrutar de la poesía recitada, compartida, de esa solidaridad que nace en tantos eventos poéticos como caldo de cultivo para iniciativas sociales. He aprendido que los más grandes, Corredor-Matheos, Rosendo Tello, Ángel Guinda, por nombrar poetas que conozco personalmente, son los más humildes y auténticos. He aprendido a sentir la poesía en lugares distintos a los tradicionales, bares, cafés, calles, terrazas, teatros… He aprendido a respetar y me he sentido respetado, independientemente de gustos poéticos personales. En definitiva, he aprendido a sentir la poesía como un acto público que complemente al acto más íntimo de escribir. 
“Sentir la poesía como un acto público que complemente al acto más íntimo de escribir”. ¿Sería la visión exacta de cómo ve, usted, la poesía? 
—Esa sería mi forma de ver la poesía hablada, recitada, compartida, como acto social. La creación poética es un acto íntimo, la lectura poética es el desnudo más integral que se puede hacer, en mi opinión, y que convierte ese inicial intimismo en un acto social, cómplice, compartido. 
Si le digo: tengo dos entradas para una bacanal en la antigua Grecia y puede llevar un libro ¿iría?, y si sí, ¿a quién (y), cuál, llevaría?  
—Iría, soy muy curioso, pero me quedaría con el libro leyendo, al lado de mi pareja, mientras los demás disfrutan de su éxtasis. El libro sería Edad de Antonio Gamoneda. 
¿Por qué Antonio Gamoneda y ese libro? 
—Porque cuando leí ese libro por primera vez, hace ya bastantes años, descubrí una forma distinta de hacer poesía. Edad marca un antes y un después en mi forma de concebir la poesía, me hizo entender que la poesía va más allá de escribir palabras más o menos bonitas para comprender que la poesía tiene, también, mucho que ver con una filosofía de vida, con una manera de mirar el mundo más allá de tu propio yo emocional y poético. Además, conforme fui conociendo la historia personal y literaria de Antonio Gamoneda, descubrí a uno de los poetas “malditos” de la literatura española, uno de los marginados que tras muchos años de actividad poética había vencido los prejuicios y marginaciones del resto de escritores y, sobre todo, de los propios lectores, hizo que me abriera a otros autores y otros estilos que, hasta entonces, permanecían para mí entre las sombras de lo desconocido. 
Usa su blog y Facebook para divulgar y promocionar su poesía, ¿cree que estas nuevas maneras de compartir (enlazar, etiquetar, comentar, etc.), se acercan a seguir abrigando momentos compartidos? Hablemos de su experiencia.  
—El blog me permite compartir momentos poéticos con mucha gente que escribe y que lee, abre muchas puertas, no hay distancias, no se necesitan monedas ni franquicias. Pero no sólo el blog, las redes sociales, bien usadas, son un mundo maravilloso que te permite darte a conocer y conocer personas, autores, realidades distintas. Lo cierto es que yo, para leer, prefiero el olor a papel, a polvo, a pegamento de un libro, pero, he de reconocer, que he conocido a grandes poetas, que ahora son amigos incluso en persona, a través de la red, de sus blogs, del Facebook. Nos hemos conocido, hemos empatizado y, cuando se ha dado el momento de vernos en persona el hielo estaba roto y esa relación ha derivado en amistad real, respeto y admiración a la obra, en definitiva, la Red nos permite abrir puertas para las que no hay distancias. Cómo decía Richard Bach en uno de sus hermosos cuentos, “Ningún lugar está lejos”. La red anula distancias y acerca a las personas. 
Si digo: “La crisis lleva a profesores a ofrecerse a dar religión sin saberse el padrenuestro”. Usted podría decir: “Las nuevas tecnologías llevan a poetas a… 
—… tener blog y páginas web sin saber ni como añadir una nueva entrada por sí solos. (Y lo de compartir enlaces y blogs ni nombrarlo) 
¿Qué piensa del estado actual de la poesía española?  
—Yo creo que estamos en un momento muy interesante para la poesía, quizá como decíamos antes por la apertura a más público que permiten las nuevas tecnologías. Otro factor muy importante, en mi opinión, es que se están haciendo lecturas, recitales, tertulias en lugares alternativos que dan mucha cercanía a la poesía para el lector. Lecturas en las calles, en bares y cafés poéticos, en centros culturales, en los propios colegios e institutos, toda esta apertura a espacios nuevos permite que el contacto de la trilogía poeta, lector, poesía, sea mucho más directo y le quite esa aura de intelectualidad y elitismo que, en algún momento, pudo existir o, por lo menos, así era percibido. En definitiva, hay un mayor número de poetas, de aprendices de poetas y, sobre todo, de lectores y eso me hace pensar que la poesía está más viva que nunca.

jueves, 26 de mayo de 2011

Entrevista a Luis Luna por Beatriz Giovanna Ramírez

"El poema es un hueco en el silencio; un nido de lenguaje. El lenguaje, material con el que trabajamos, se construye siempre en la pérdida, en la no designación del objeto y es, por tanto, un nido inseguro, provisional”. 
Luis Luna // Especial para Palabra Viva. © Copyright Analecta Literaria
Entrevista para "Palabra viva" de Beatriz Giovanna Ramírez, columnista y corresponsal en España de "Analecta literaria". Selección de poemas y poesía visual de Luis Luna por Beatriz Giovanna Ramírez. Fotos: Lourdes de Abajo. Agradecimientos a: Fernando Prats

¿Qué es la poesía para Luis Luna?
Lo que pienso sobre el hecho poético está en constante mutación. A lo largo de todo este tiempo, dedicado de lleno al lenguaje y su construcción poética, solo he podido alcanzar algunas pinceladas sobre lo que ello sea, puestas siempre bajo sospecha. Dejo, pues, algunas notas:
 "El poema es un hueco en el silencio; un nido de lenguaje. El lenguaje, material con el que trabajamos, se construye siempre en la pérdida, en la no designación del objeto y es, por tanto, un nido inseguro, provisional”. “Los poetas conocen bien el silencio, se saben siempre muy cercanos a él, próximos a callar. En ese callamiento reside gran parte de la potencialidad poética. Una tensión adecuada entre sonido-silencio es ya una forma de hacer poesía. De tal suerte, la poesía se fragmenta, contiene, como bien explicaba Francisco Pino, numerosos agujeros en los que el lector puede reconocerse”. “La poesía rechaza certezas, dogmas, cerrazones, gusta más bien de los márgenes, de las elipsis”. “Los textos poéticos se me aparecen como fragmentos de un discurso poético continuo que se entrelaza con la naturaleza, y, muy a mi pesar con la otredad”. “La poesía como último refugio, como mismidad que se encierra en lenguaje, en habitaciones para el mismo. Un discurso que, por el mismo hecho de ser, es subversivo puesto que se niega al pensamiento único”.

Qué queda escrito ahí donde estuviste.

Qué dicen tu postura, tus gestos
tus acciones. Tu voz que todavía
en el otro se hace.
Qué revela tu hueco.

de Territorio en penumbra 

 ¿Cuáles son sus influencias literarias? ¿Poetas favoritos?
 Pregunta difícil. Mis influencias no sólo tienen que ver con la tradición poética hispánica sino con aquellas muy alejadas como la  extremo Oriente o la árabe, ambas muy relacionadas con el silencio y con el lenguaje como material poético. También me interesa mucho la poesía mística universal. Vamos ahora con los nombres y en esta enumeración saltaré de un lugar a otro y de un tiempo a otro. Concibo la poesía como una red donde algunos nudos sostienen otros. A ello entonces: Juan de la Cruz y Valente, Vallejo y Pizarnik, también Lezama. Rumí y Basho, Celan. Trakl, Benn y Gamoneda. Adonís, Jabés. Juan Ramón Jiménez. Mestre, Corredor- Matheos, Chantall Maillard y Olvido García Valdés.

Pero también Cirlot, Francisco Pino, Eduardo Scala, Bense. Hildegarda de Bingen. Adonís. Benito del Pliego, Goretti Ramírez, Julio Espinosa Guerra. Lourdes de Abajo. Valery y versos y poemas sueltos de muchísimos poetas. Son muchísimas las voces que me influyen constantemente y dejo muchas en la lista. Probablemente estas voces son las que más dialogan conmigo en este momento. Pero luego lo harán otras. Y después otras más allá. Nunca se cierra. Por lo general rechazo el realismo mal entendido y miope, la simplicidad o todo aquello que puede ser expresado en otra disciplina literaria,  pues pienso que entonces debería ser escrito en ella.

Kit de supervivencia. 
¿La mirada del poeta hace el poema?
 La mirada y el lenguaje. La mirada, la especial atención que se produce en el verdadero creador para re-crear la realidad es solo uno de los puntales para sujetar esas habitaciones de lenguaje que llamamos textos poéticos. El poeta debe vaciarse, debe dejarse para que lo exterior se introduzca en él y luego desde dentro enfrentarse a la dura batalla que supone el material empleado, el lenguaje común, utilizado día a día por todos los hablantes de la matria que llamamos lengua. Tenemos por tanto dos conceptos fundamentales: mirada y material. Una tensión adecuada puede tener resultados poéticos.

El poeta debe ser un resonador, alguien con una especie de llave para desentrañar lo que se oculta detrás de lo que se ve o se percibe, hablar de realidad en poesía es una falacia. La realidad está ahora cuestionada, puesta en duda: esto siempre ha sido el material explícito del arte. Esa realidad cuestionada y reinterpretada. Esa realidad posible, corpórea y material de la memoria que es la poesía. 



II. Composición de pájaros ciegos


A Juan Gómez Espinosa

El buitre lentamente. Después el cuervo.
Tras él todos los pájaros
hambrientos de existencia
con alas de ceniza
y el sol en su plumaje.
Son ciegos en su vuelo y desconocen
qué oscura sangre fría les derriba
o les cuelga del garfio donde penden
al azar imperfecto del que escucha.
Queda
sobre el muro, la rama,
la madera dorada que aguarda a los capaces
a los supervivientes
a los pocos que hallaron
su cima en el silencio.

de Cuaderno del guardabosque

Ruido, silencio, provocación, atemporalidad, introspección, penumbra..., ¿qué escenarios poéticos prefiere?  
 Creo que la palabra escenarios no es la más adecuada, prefiero territorios, incluso lugares. Lugares intersticiales, por supuesto, aquellos en los que anida la palabra poética o un continuum poético desde el que se puede rescatar alguna habitación de lenguaje que lo contenga. Se trata, por tanto, de dilucidar, de intentar que el silencio se haga para que tense la palabra poética.

¿Está de acuerdo en que para navegar entre estos territorios puede no haber cartografías al uso y ni siquiera mapas que puedan ser adquiridos en época de rebajas
Estoy completamente de acuerdo. Esos mapas o señales deben encontrarse dentro de cada lector, pues es él quien hace finalmente el poemario.
Problemas de pareja
¿Haciendo equilibrio en la turbulencia de estas aguas, simpatiza más con la figura del marinero, pirata, capitán, grumete u otros?
Creo que simpatizo más con la figura del timonel, de aquel que intenta guiar ese barco.



¿Qué otros puntales, si me lo permite, apuntalan a estas habitaciones del lenguaje?
El lector es uno de ellos, sin él apenas hay texto poético. Es el quien dialoga y reconstruye significados. El otro es la temática que sostiene los textos. Está centrada, en mi caso, en la soledad, en la fragmentación, en la deriva del individuo contemporáneo. Hay dolor, hay escisión, hay quemadura. Y también naturaleza porque estamos convirtiendo nuestro entorno en un parque temático, somos una civilización constructora de ruinas. Mis textos siempre quieren incitar al pensamiento propio, sin imponer nada, pero hay ciertamente una visión negativa, moderadamente apocalíptica, una falta de confianza en la alteridad.




¿La llave, con la que desentraña lo que se oculta detrás de lo que se ve o percibe, qué puertas le ha abierto como poeta?

Me ha abierto una manera de vivir, una manera de conocer aquello en lo que estoy realmente interesado. Para mí, la poesía es una manera de estar en la existencia. El sujeto civil -ese que soy -es para mí un otro que apenas conozco y que se inserta en la sociedad como los demás, siempre de un modo crítico. Esta crítica es a la totalidad, no tengo ninguna confianza en el animal llamado hombre: sí, por supuesto en lo individual: en Pepe o Juana. Para mí la mayoría de edad es el arte y dentro de este los discursos más alejados del ocio o la decoración. Es decir, del mercado.

  
¿La alteridad se instala en su poesía como búsqueda, temática o carácter del hombre contemporáneo que lo habita y lo aproxima a verse en el espejo?
Creo que, muy a mi pesar, de todos esos modos a la vez y también, y más a menudo como herida. La alteridad, ¿no está todo dentro? se presenta como un eje difícil de abordar y, sin embargo, necesario. Ahora hay alteridades que redimen esa sensación, que pertenecen a mi esfera personal y que procuro disfrutar.

Disemina en el muro

los nombres del objeto.
Que la quietud no sea
excusa del vacío y el vacío
esté dentro. Mirador de la fiebre.
de Territorio en penumbra 

¿Cuando se vacía el poeta, la realidad de la que duda, permanece impertérrita? ¿Es posible descifrar el lenguaje del fuego
Para ello construyo habitaciones de lenguaje, para hallar algo que lo concite e interpele a los que lean, a los conocedores de esa otra "realidad" tan real o ficcional como el pacto en el que vivimos. Lamentablemente, ese pacto del que le vengo hablando nos pone, cada día, más contra las cuerdas, como si eso fuera a callarnos.


After shave.
Abro varias puertas de la casa, si me lo permite, en una de las habitaciones encuentro a éste personaje y en otra contigua leo en el  dintel “Luis Luna”. Puedo identificar, entre el sonido y las letras (gallego, inglés, árabe, alemán, francés, portugués…); algunas gallinas, máquinas de afeitar, cacharros expresivos, libros, enlatados, una taza de café caliente… ¿Si entrara a la habitación, de qué hablaría con Josep Pedrals? ¿Qué piensa de la poesía multidisciplinar y el “cont-acto-exto” experimental y vertiginoso de una nueva escritura del hipervínculo? ¿A quién invitaría a entrar a su habitación?
Estamos ante una pregunta que exigiría una respuesta demasiado extensa. En un primer término, las traducciones a que se hace referencia son una suerte, un placer y un privilegio. Cada traductor ha intentado verter en cada lengua lo que yo quería contener y lo ha hecho teniendo en todo momento contacto conmigo, para que fuera lo más estricto posible, siempre de acuerdo en que la poesía es una especie de lengua pre-babel, es decir, universal.
Respecto a Josep Pedrals, por supuesto, hay que expresar un profundo respeto como a otros poetas en el camino: Marina Oroza, Gonzalo Escarpa, etc que desarrollan la oralidad en la poesía. Para mí lo multidisciplinar es vital. Escribí ya hace un tiempo en un texto “por qué escribir poesía hoy y por qué recitarla” que los recitales son una especie de comunión entre oyente y recitador e insistía en que, de hacer un recital, había que proponerse lograr estados receptivos para lo poético. He investigado en solitario o de manera grupal diversos campos de la poesía experimental siempre que me sirvieran como caminos para la expresión y el conocimiento. La poesía visual, el poema objeto, el poema público, la audioinstalación, la performance…todos ellos de gran peso y tradición desde las vanguardias.
Respecto a la última parte de la pregunta creo que invitaría a todos, sin estar yo presente. Luego, a unos pocos les invitaría a practicar el arte de la conversación, tan denostado en estos tiempos.
Ritual de la espera. Blanco

despojamiento
de la voz sobre el muro.
Más allá de la piedra y su estructura.
Tan lejos. Todavía.
de Territorio en penumbra 



Foto: Lourdes de Abajo.
Luis Luna (Madrid, 1975). Licenciado en Filología Hispánica y DEA en esta misma especialidad por la UCM. Actualmente se encuentra ultimando su tesis en Filología Románica por la UNED. Profesor de Escuela de Escritores de Madrid y TAR de la UNED, donde dirige un club de lectura.. Coordina eventos poéticos para el Ministerio de Cultura y otras entidades. Dirige la colección de poesía “Fragmentaria” para Amargord ediciones. Poeta y artista visual.
Ha publicado los siguientes libros de poesía: Cuaderno del Guardabosque, Al Rihla (El viaje) y Territorio en penumbra. Sus textos han sido traducidos al inglés, al árabe, al alemán, al francés y al portugués, además de a las lenguas cooficiales del Estado. Ha sido portada de la “International Poetry Review” y ha colaborado con prestigiosas revistas especializadas. Ha intervenido en encuentros de poesía nacionales e internacionales. Su obra aparece recogida en numerosas antologías entre las que destacan: Todo es poesía menos la poesía, Fuga de la nada, El río de los amigos, homenaje a Antonio Gamoneda y la chilena palabras sobre palabra, 13 poetas españoles. Instalaciones suyas han podido contemplarse en eventos como la I Bienal de Arte Contemporáneo Cabo de Gata-Níjar, “Metamorfosis” I Festival de las Artes de Gredos, Ávila o la Fira Màgica de Tarragona. Además obras suyas al aire libre pueden contemplarse en el espacio de arte al aire libre “Cerrogallinero” de Ávila. 

sábado, 7 de mayo de 2011

Beatriz Giovanna Ramírez le responde a Ana Prado Antunez

Foto: Fernando Prats


Ana Prado Antunez // Beatriz Giovanna Ramírez





En días pasados sostuve una charla sobre mujer y poesía con Ana Prado Antunez. Ana es Historiadora y documentalista, especializada en Historia del País Vasco. Autora de varias monografías históricas: "Forua y Murueta"(1997), "Bermeo"(1999), "Lekeitio"(2004) y "Bilbao", de próxima publicación. Tiene varios artículos publicados y conferencias sobre pesca, mujer, conflictividad social, moda y comensalidad.  Ha participado en varios proyectos de investigación histórica y arqueológica de la Universidad de Leioa y de empresas privadas. Les comparto parte de este diálogo: 

Ana Prado Antunez¿Es difícil ser mujer y poeta?

Beatriz Giovanna RamírezEl discurso feminista que nos masculiniza nunca me ha gustado, prefiero el discurso y la postura femenina de ser mujer, porque lo soy y me siento mujer feminista. Considero que gracias a las mujeres que han levantado su brazo y luchado por nuestros derechos, podemos hablar de que tenemos oportunidades; sin embargo, todavía son pocas. Es difícil ser mujer ayer, hoy y mañana. Aunque es menos difícil ser poeta, resulta muy complicado “ser mujer poeta”, cuando la historia de la literatura y las artes está llena de hombres. Basta con abrir una Antología poética de cualquier periodo literario para extrañar nombres femeninos. Sí, es difícil ser mujer poeta, hay que armarse de valor y luchar por hacer valer tu propuesta estética en un mundo como el literario que está lleno de hombres (y buenos) y a los que se les da preferencia. La igualdad en las artes parece que tarda pero yo espero y trabajo comprometida con el lenguaje.

A.P.A.¿En qué medida crees que las nuevas tecnologías están ayudando a fomentar el gusto por la literatura y abriendo la oportunidad de conocer directamente a muchos autores?

B.G.R.: Ayudan mucho. Internet es una puerta abierta para todos en la que te puedes dejar o sorprender. Pero quiero ir más allá de la pregunta. Internet es una puerta abierta para las mujeres, sí, una puerta abierta para nosotras, donde tenemos la oportunidad de difundir nuestro trabajo. Es una vía excelente para hacer redes, para compartir nuestra particular manera de expresarnos. Escribo como mujer que sabe lo que quiere y lucha con todas sus fuerzas por ello. Tengo la fortuna de ser leída por un grupo fiel de lectores, cada vez más numeroso, lo cual resulta un acicate para mi proceso de convertirme en una gran escritora. Las nuevas tecnologías las uso y estudio a diario. Soy lectora y apasionada de las nuevas maneras de comunicarnos. Tanto que he dado a conocer mi trabajo literario a través de las redes sociales como Facebook, twitter y mi blog. He conocido a muchos escritores consagrados y noveles, a blogueros y a aficionados de la poesía. Y en ese dar y recibir, leer, comentar, escribir y compartir se crea un vínculo, una reflexión constante, una evaluación continua que te permite crecer y aportar a otras personas en todas partes del mundo. También he participado en diferentes proyectos literarios, publicaciones, encuentros poéticos y colaboro para revistas literarias como “Y sin embargo Magazine”, “Analecta literaria”, “Media isla”, entre otras. Por tanto, sí, definitivamente se fomenta el gusto por la literatura y se abren muchas oportunidades como las que se me han dado y las que están por venir.